Con la colaboración de: Santiago Estrada, médico especialista en Microbiología y Parasitología Médicas
Edición # 83 Revista Salud en Buenas Manos
La hepatitis B es una inflamación infectocontagiosa del hígado, la cual le impide funcionar correctamente.
Muchos expertos consideran que esta enfermedad es tanto o más peligrosa que el SIDA. El virus B de la hepatitis (VHB) es el que la produce y puede causar una infección aguda tan fuerte que es capaz de permanecer en la sangre toda la vida y desencadenar otras enfermedades como la cirrosis, el cáncer hepático e incluso la muerte.
Así se contagia
Se puede transmitir por tres vías, principalmente:
Sexual: quienes tienen relaciones sexuales con alguien que ya está infectado sin hacer uso del preservativo. También pueden contagiarse aquellas personas que sostienen frecuentes intercambios sexuales con más de una pareja o con una persona del mismo sexo.
Parenteral: mediante el contacto con sangre u otros fluidos del cuerpo, con prácticas como:
- Compartir agujas o jeringas.
- Hacerse un tatuaje o una perforación en alguna parte del cuerpo con instrumentos contaminados.
- Compartir el cepillo de dientes o la máquina de afeitar con una persona infectada.
- Visitar áreas donde la enfermedad es común: el Urabá chocoano, la Amazonía, la Sierra
- Nevada de Santa Marta o la cuenca del Amazonas en Suramérica.
Perinatal: cuando la madre está infectada puede transmitirla a su hijo durante el parto o por medio de la leche materna.
Así no se contagia
- La hepatitis B no se adquiere al compartir alimentos o bebidas.
- Por medio del contacto casual (saludo, abrazos, besos), compartir el baño o usar la misma toalla.
- La enfermedad la pueden transmitir tanto los portadores (pacientes infectados crónicamente pero que no tienen hepatitis), como quienes tienen hepatitis activa. Después del contagio, se demora en aparecer y manifestarse entre 45 y 160 días.
¿Cómo se manifiesta?
Comúnmente se presenta con signos de ictericia (color amarillo de la piel y las mucosas), fatiga, dolor de estómago, fiebre, pérdida del apetito, nauseas o vómito, orina oscura, materia fecal blanca y dolor en las articulaciones, entre otros. Cerca del 30% de las personas infectadas no presenta ningún síntoma.
¿Cómo se trata?
La hepatitis B aguda en un 90% de los casos tiene cura, aunque no posee un tratamiento específico. Ésta se caracteriza por presentarse desde la aparición de los síntomas hasta los seis meses.
La hepatitis B crónica, que se presenta en el 10% de casos, sí se puede tratar de la siguiente manera:
- Con medicamentos prescritos de acuerdo con cada caso.
- Cuando el hígado deja de funcionar, debe ser transplantado.
- Paralelamente, evitando situaciones de estrés y esfuerzos
- físicos mayores.
- Llevando una dieta basada en frutas y alimentos ricos en glucosa, que no contengan grasas animales, sin alimentos fritos y condimentados, ni granos como el maíz. Preferiblemente no se debe consumir ningún tipo de carnes, especialmente las rojas.
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¡Prevéngala!
La mejor protección es aplicarse la vacuna, compuesta por tres dosis, pues es la única manera de garantizar una inmunidad duradera (15 ó más años). Además:
- Si está embarazada, hacerse una prueba de sangre para detectar la
- enfermedad.
- A los bebés nacidos de madres infectadas se les debe aplicar la HBIG (la inmunoglobulina de la hepatitis B) y la vacuna dentro de un período de 12 horas después del nacimiento.
- No compartir artículos de cuidado personal que puedan tener
- residuos de sangre.
- Si ha tenido, tiene hepatitis B o es portador, no donar sangre, órganos
- o tejidos.
- Si es trabajador de la salud o empleado de seguridad pública,
- tener todas las precauciones de rutina y manejar con cuidado agujas y
- artículos filosos.